Andrés Santo Domingo

(Pintor)

Pintor colombiano nacido en Bogotá el 20 de abril de 1957, estudio filosofía en la Universidad Javeriana de Bogotá donde elaboro una tesis sobre el filósofo alemán Friedrich Nietzsche acerca de la salvación del hombre a través del arte, realizo estudios de música en la escuela Francisco Cristancho en solfeo y armonía, y estudio flauta traversa con el maestro Jaime Moreno (flauta de la filarmónica) realizo estudios y trabajos durante 10 años sobre telares manuales donde desarrollo teorías sobre texturas y manejos del color para la realización de diseños textiles.

Posteriormente, realizo estudios sobre astrología y tarot y como reacción a la parte teórica de la vida desarrollo en su pintura toda la concepción mitológica de la vida en contra posición a toda la lógica desarrollada en su vida hasta este momento, en la pintura encontró un espacio donde es factible dar rienda suelta a las emociones. Por otro lado, a tomado varios talleres sobre historia del arte Latinoamericano y europeo con el maestro Álvaro Medina, quien ha colaborado en la curaduría de las obras para sus últimas exposiciones.

Pensar en la obra de Santo Domingo, es transportarse a un nuevo concepto de paisaje en pleno comienzo del siglo XXI, que no comulga con la representación precisa de la realidad, ni tampoco con las muestras abstractas que encierran conceptos sin fundamento. Su propuesta presenta una imagen del mundo con un lenguaje propio, donde cada elemento que compone la obra es como una palabra escrita, con marca propia, y que actúa sólo o en conjunto con los demás sin perder su identidad. Es él, un artista insatisfecho con la representación que cotidianamente se hace del paisaje, su obra contiene un estilo ampliamente reconocible y una técnica muy suya.

Aunque Santo Domingo se aparta de los parámetros normales de la expresión real, no es lo único que diferencia a su trabajo de la representación tradicional del paisaje, también lo es, el querer mostrar lo que sucede en él, lo que es como artista y como ser humano. Navegar por sus paisajes es entrar a una nueva dimensión, un mundo imaginario en donde todo puede suceder, esto es lo que realmente lo diferencia de los demás paisajistas.

Santo Domingo sumerge a su público en un mundo fantástico que vive en su pensamiento, lo que se lee en cada una de sus imágenes depende de la persona que las observa, la riqueza de su obra radica en que dos personas entienden de forma diferente los mismos trazos, las mismas masas y las mismas profundidades, el artista hace ver al espectador lo que este quiere ver, sus obras de arte son como un espejo en la mente de quien las observa, reflejándose a sí mismo, se puede asegurar que la obra de arte, aunque fue pintada por el artista, su concepto se le atribuye al espectador, que no debe ser sugestionado al observarla.

Tomado y modificado de la Revista DeMente, No. 09, 2008.